Ángel Rasero, jubilado de 70 años y vecino de Villalba de Duero, se encontraba en la nave que tienen en la localidad ribereña, visitando a sus hijos, ahora dueños de la compañía. El empresario se encontraba accediendo a la nave pasadas las siete de la tarde, cuando no se percató de la maniobra de marcha