El Duero se desborda y provoca inundaciones y daños materiales
Redactor
Durante el fin de semana de Carnaval es gran protagonista ha sido el río Duero que ya desde el 6 de febrero comenzó dando avisos sobre su crecida, culminando en unas inundaciones durante todo el fin de semana como no se vivían desde 1978.
A las 3 de la mañana del sábado era necesario comenzar con los primeros desalojos en la Calle Espolón volviendo a sus casas tras la bajada del Duero. Pero, si bien las lluvias no han supuesto problema este fin de semana, eran los desembalses en La Cuerda del Pozo los que provocaron de nuevo en la madrugada del domingo la necesidad de actuar de los bomberos en portales, garajes y viviendas. Según la actualización de la información este lunes por parte del ayuntamiento de Aranda, el problema no ha sido la entrada de agua por las puertas, si no por las propias arquetas. Ahora las previsiones son positivas y aún no se puede hacer un balance de daños, pero el Consistorio está trabajando ya en la solicitud de zona catastrófica.
Por todo ello han querido hacer un llamamiento a la ciudadanía afectada por las inundaciones para que en cuanto el agua vuelve a sus cauces, se realicen los primeros peritajes. La intención del ayuntamiento es enviar un informe de daños conjunto en el que queden reflejados los destrozos también en propiedades privadas, “sin perjuicio de que se hagan cargo también los seguros privados”, explicaba el alcalde, Antonio Linaje. Mientras la situación está más tranquila, no se descarta todavía que pueda seguir produciéndose subidas de agua en las zonas ya afectadas durante los próximos días, así que desde el Ayuntamiento piden responsabilidad y atención a los ciudadanos.
Sucesión cronológica de los hechos
El nivel 1 se activó el pasado 6 de febrero, procediendo al acordonamiento de diversas zonas de la localidad. Al comprobar que había sobresaturación hídrica se acordó el cierre de los parque y se puso en preaviso a Medio Ambiente por si se tuviera que desalojar a las especies del Parque del Barriles como los pavos reales, algo que finalmente sucedía.
Del 6 al 13 de febrero se puso apreciar una moderada reducción del caudal hasta la noche del jueves 12 cuando se constató de nuevo un aumento del nivel también en el río Arandilla. Las previsiones marcaban que aún quedaba un metro y medio para el desbordamiento, pero el viernes 13, pese a la ausencia de precipitaciones, un desembalse importante de la Cuerda del Pozo,¡ llevaba a las previsiones a marcar el nivel rojo por el canal ordinario. A última hora de esa misma mañana se constataba que el río Gromejón ha su paso por La Aguilera también se había desbordado afectando a cultivos, pero sin riesgo para la población.
La situación se agravó a partir de la madrugada del sábado 14. A las 3 de la mañana se producía el desbordamiento sobre la calzada del río Bañuelos. A las 6 de la mañana la situación era más grave, y en la calle El Espolón los bomberos procedían a acordonar la zona y avisar a los vecinos valorando la evacuación de algunos vecinos al haber viviendas afectadas. Tras conversaciones con los bomberos y los vecinos se optó por dar la opción de continuar en sus viviendas. Entre las 6 y las 7:30 de la mañana del sábado se continuó vigilando con un riesgo focalizado solo en ese punto de la ciudad.
En este contesto desde el ayuntamiento se comenzó a acondicionar el albergue municipal por si fuera necesario evacuar a más vecinos, no llegando a utilizarse en ningún caso. El alcalde de Aranda de Duero ha declarado que si bien la conversación con la Delegación Territorial de la Junta en todo momento ha sido fluida, el sistema de alertas de la Confederación Hidrográfica del Duero podría haber sido “mejorable” ya que no facilita poder anticiparse a los hechos. “El nivel rojo estaba también cuando no había inundaciones”, explicaba Linaje, por lo que “la información muchas veces es algo más visual que preventiva”.
Domingo 15 a las 12 de la noche se producía otra inundación de carácter leve que aumentó en la madrugada de nuevo con aún mayor con afección a los particulares y comercios. Los bomberos comenzaron a utilizar bombas para mantener el nivel de inundación en los particulares afectados, producidas por la filtración de las arquetas y comenzó la situación de emergencia en La Vid con el Monasterio completamente inundado. En ese momento sobre las 12 de la mañana se valoró activar en nivel 2 en previsión de que los efectivos de Aranda de Duero , sobre todo en el cuerpo de bomberos pudieran no ser suficientes, algo que no fue necesario.
El alcalde ha querido recordar que está situación no ha finalizado y aunque la situación del embalse de la Cuerda del Pozo es favorable, “tenemos que ser precavidos ya que pueden producirse nuevas inundaciones sobre todo por la noche, también en río Gromejón, en La Aguilera”, ha explicado el alcalde.
