La Guía Peñín evalúa la Denominación de Origen Ribera del Duero

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El consejo regulador sigue apostando por la inclusión de un vino blanco como apuesta de futuro. Este año ya se va a incluir dentro de los estatutos del consejo regulador. Esto concierne al albillo e incluso a otras variedades que pueden llegar a dar más nivel. Bajo el punto de vista de los catadores y prescriptores si se apuesta por esta tipología de vino hay que saber darla nivel.

 

 

Respecto a la añada del 2018, se ha obtenido una alta producción en comparación con el pasado año, donde la producción fue menos de la mitad de lo que normalmente se produce, y muchas marcas no produjeron sus vinos jóvenes y se nota “un paso hacia atrás”. En la añada del 2018 encontramos vinos con tendencias más frescas, afrutadas y jóvenes. No se ha bajado ni en cantidad ni en calidad. En esta cata de más de 600 variedades, y con diferencia de estilos, el protagonismo lo encontramos en los tempranillos y el tinto fino, aunque todos son de muy gran nivel.

La madera sigue siendo un tema trabajar, que bajo su punto de vista, hay muchas bodegas que abusan de estas notas tostadas. Ellos piensan que hay que dejar mucho más expresar a la variedad, porque sigue habiendo mucha presencia de roble americano y roble francés. El consumidor pide singularidad y frescura que lo aporta el matiz varietal. Finalmente destacar las añadas de los años 2014 y 2015, ya que sorprenden dos añadas consecutivas de gran nivel en un clima como es el de la Ribera.

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